- Johann Sebastian Bach: Toccata & Fugue in D Minor, Cello Suite No. 1 in G Major, Air
- Gioachino Rossini: The Thieving Magpie (abridged), Il Barbiere di Siviglia, William Tell Overture
- Pachelbel: Pachelbel's Canon In D Major
- Brahms: Hungarian Dance No. 1, Hungarian Dance No. 5, Symphony no. 3 in F major-Poco Allegretto
- Antonin Leopold Dvorak: Symphony No. 9 in E minor "From the New World"
- Wilhelm Richard Wagner: Rides of the Valkyries
- Clint Mansell: Lux Aeterna
- Vivaldi: El Otoño, El Invierno, El Verano, La Primavera, Tormenta
- Carl Orff: O Fortuna
- Dimitri Shostakovich: Waltz No. 2
- Scott Joplin: The Entertainer
- Tchaikovsky: 1812 Overture Finale, 1812 Overture, Swan Lake, Russian Dance, Dance of the Suger Plum Fairy, Nutcracker, Waltz of the Flowers
- Mussorgsky: A Night On The Bare Mountain
- Georg Friedrich Händel: Sarabande (Main Title), Sarabande (End Title), Sarabande in D, Air, Alleluia
- Wolfgang Amadeus Mozart: Eine Kleine Nacht, Lacrimosa, Concerto for Piano No. 21 in C major, K. 467 "Elvira Madigan": II. Andante, Symphony 40 in G min KV 550, Rondo Alla Turca: Allegretto, Symphony No.25 in G minor
- Frederic Chopin: Nocturne, Fantasy Impromptu, Waltz No. 6
- Khachaturian: Sabre Dance
- Rimsky Korsakov: Flight of the Bumblebee
- Grieg: Morning (Peer Gynt)
- Bizet: Carmen Suite No.2, Habanera, Carmen Suite No.1. Toreadores
- Offenbach: Can Can
- Verdi: La Donna e Mobile
- Richard Strauss: Also Sprach Zarathustra, The Blue Danube
- Ravel: Bolero
- Sir Edward Elgar: Pomp and Circumstance March No. 1
- Delibes: Flower Duet
- Johann Strauss: The Blue Danube
- Nicolo Paganini: La Campanella, Caprices No.24, Caprice for violin solo in A minor (Agitato)
- Beethoven: Moonlight Sonata, Fur Elise, Symphony No. 5, Symphony No. 6 - Pastoral Symphony, Minuet, Symphony No. 9 - 4, Symphony No.9 - 2
- Henry Purcell: Funeral Music From Queen Mary
- Versiones: Paul Gilbert - Bach Partitia in Dm
martes, 27 de diciembre de 2011
Música Clásica
martes, 20 de diciembre de 2011
Cobardía o Razonamiento
Todos hemos pasado una situación en la cual debíamos elegir cuando íbamos a afrontar un acontecimiento, y como hacerlo, en esta ocasión nos centraremos en el cuando. Este "cuando" varia mucho, no siempre es de la misma forma, y esta forma dependerá de nosotros mismos.
Puesto que somos nosotros los que elegimos, hay que mencionar como lo hacemos en los casos mas sencillos que a la vez son los mas comunes. El primero es aquel en el cual el acontecimiento esperado es gratificante para nosotros, en este caso decidimos que ocurra lo antes posible, en este supuesto el "cuando" es algo que buscamos, que incluso llegamos a necesitar.
El segundo caso también está determinado, siempre actuamos igual, este caso es en el cual rechazamos el "cuando", lo queremos alejado, no queremos ni pensar en ello, aunque no podemos evitarlo, es algo que tendrá que llegar, pero como podemos decidir el momento, lo ubicaremos lo mas lejos posible en el tiempo, tememos este momento. es evidente que este caso se da cuando se acerca algo nefasto, algo que nos perjudicara en menor o mayor medida, es por esto que nuestra reacción es la que podemos considerar normal, y por ello es por la que se da siempre.
Podéis pensar que alguna vez os a ocurrido esto, y que no fue así como sucedió, que afrontasteis algo malo, o que dejasteis pasar algo bueno, probablemente esto ocurra porque habia implicados otros hechos, que hicieron que os decantaseis por actuar de una forma "antinatural". Y es que en mi opinión, si nos limitamos a los sucesos, aislandolos de todo lo demás, siempre actuaremos de la forma mencionada, buscando o evadiendo un acontecimiento a nuestro interés, si razonamos un poco no tenemos porque negar esto, puesto que es lo mas fácil, quizás no lo mas lógico, pero si lo que hará que ocurra todo como nosotros queremos.
El problema llega en el tercer caso, el resto es relativamente simple. En este suceso nuestros conocimientos no nos dejan ver que ocurrirá al llegar los hechos, hechos que nosotros decidiremos cuando tendrán lugar. Siendo mas concretos, debemos elegir si afrontar algo o evadirlo todo lo que podamos, y no sabemos si esto tendrá consecuencias buenas o malas en nuestro ser, es en este momento en el cual decidimos dejarlo lo mas lejano posible. Al igual que antes, quizás se os haya presentado este caso y no hayáis actuado así, la respuesta a esto viene siendo la misma de antes, otros intereses o acontecimientos nos influyen directamente en nuestra decisión. Partiendo del supuesto en el cual no hay ninguna influencia externa al hecho en si, decidiremos en mi opinión dejar el tema de margen, intentar evadirlo, no pensar en el, hasta que no tengamos mas remedio que hacerlo, pero la pregunta en este caso es ¿Es esta la opción correcta? ¿Es la cobardía la que nos impulsa a actuar así, o es nuestro razonamiento?
En lo referente a la primera pregunta, comparto actuar dejando de lado un caso que sabremos que nos perjudicara, afrontandolo cuando llegue el momento limite, que tendra que llegar, pero ¿Porqué no disfrutar hasta entonces? Pero cuando no sabemos que va a sucedernos no comprendo esta forma de ser que tenemos, y aquí entra la segunda pregunta en juego, ¿Tememos lo desconocido por cobardes o porque nuestra razón nos dice que es lo mejor?
En mi opinión cuando hay ausencia de conocimiento como es este caso el razonamiento brilla por su ausencia, son solo los instintos los que nos guían, en este caso ese instinto es la cobardía. No somos capaces de afrontar los hechos que nos perturban por miedo a que los resultados no sean los esperados, pero al final estos hechos llegaran, y lo único que habremos conseguido es perder un tiempo que nos hará falta para asumir lo que venga detrás, bueno o malo, triste o feliz, pasaremos este tramo y sentiremos que deberíamos haberlo hecho antes.
Seamos capaces de dar este paso que siempre se nos atraganta, alargar lo inevitable es de necios, sobrepongamos la razón a los instintos, solo debemos pararnos, pensar,tener confianza en nosotros mismos y actuar como realmente deseamos, solo esto nos hará sentirnos bien con nosotros mismos.
Puesto que somos nosotros los que elegimos, hay que mencionar como lo hacemos en los casos mas sencillos que a la vez son los mas comunes. El primero es aquel en el cual el acontecimiento esperado es gratificante para nosotros, en este caso decidimos que ocurra lo antes posible, en este supuesto el "cuando" es algo que buscamos, que incluso llegamos a necesitar.
El segundo caso también está determinado, siempre actuamos igual, este caso es en el cual rechazamos el "cuando", lo queremos alejado, no queremos ni pensar en ello, aunque no podemos evitarlo, es algo que tendrá que llegar, pero como podemos decidir el momento, lo ubicaremos lo mas lejos posible en el tiempo, tememos este momento. es evidente que este caso se da cuando se acerca algo nefasto, algo que nos perjudicara en menor o mayor medida, es por esto que nuestra reacción es la que podemos considerar normal, y por ello es por la que se da siempre.
Podéis pensar que alguna vez os a ocurrido esto, y que no fue así como sucedió, que afrontasteis algo malo, o que dejasteis pasar algo bueno, probablemente esto ocurra porque habia implicados otros hechos, que hicieron que os decantaseis por actuar de una forma "antinatural". Y es que en mi opinión, si nos limitamos a los sucesos, aislandolos de todo lo demás, siempre actuaremos de la forma mencionada, buscando o evadiendo un acontecimiento a nuestro interés, si razonamos un poco no tenemos porque negar esto, puesto que es lo mas fácil, quizás no lo mas lógico, pero si lo que hará que ocurra todo como nosotros queremos.
El problema llega en el tercer caso, el resto es relativamente simple. En este suceso nuestros conocimientos no nos dejan ver que ocurrirá al llegar los hechos, hechos que nosotros decidiremos cuando tendrán lugar. Siendo mas concretos, debemos elegir si afrontar algo o evadirlo todo lo que podamos, y no sabemos si esto tendrá consecuencias buenas o malas en nuestro ser, es en este momento en el cual decidimos dejarlo lo mas lejano posible. Al igual que antes, quizás se os haya presentado este caso y no hayáis actuado así, la respuesta a esto viene siendo la misma de antes, otros intereses o acontecimientos nos influyen directamente en nuestra decisión. Partiendo del supuesto en el cual no hay ninguna influencia externa al hecho en si, decidiremos en mi opinión dejar el tema de margen, intentar evadirlo, no pensar en el, hasta que no tengamos mas remedio que hacerlo, pero la pregunta en este caso es ¿Es esta la opción correcta? ¿Es la cobardía la que nos impulsa a actuar así, o es nuestro razonamiento?
En lo referente a la primera pregunta, comparto actuar dejando de lado un caso que sabremos que nos perjudicara, afrontandolo cuando llegue el momento limite, que tendra que llegar, pero ¿Porqué no disfrutar hasta entonces? Pero cuando no sabemos que va a sucedernos no comprendo esta forma de ser que tenemos, y aquí entra la segunda pregunta en juego, ¿Tememos lo desconocido por cobardes o porque nuestra razón nos dice que es lo mejor?
En mi opinión cuando hay ausencia de conocimiento como es este caso el razonamiento brilla por su ausencia, son solo los instintos los que nos guían, en este caso ese instinto es la cobardía. No somos capaces de afrontar los hechos que nos perturban por miedo a que los resultados no sean los esperados, pero al final estos hechos llegaran, y lo único que habremos conseguido es perder un tiempo que nos hará falta para asumir lo que venga detrás, bueno o malo, triste o feliz, pasaremos este tramo y sentiremos que deberíamos haberlo hecho antes.
Seamos capaces de dar este paso que siempre se nos atraganta, alargar lo inevitable es de necios, sobrepongamos la razón a los instintos, solo debemos pararnos, pensar,tener confianza en nosotros mismos y actuar como realmente deseamos, solo esto nos hará sentirnos bien con nosotros mismos.
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